Este proyecto forma parte del Programa de Residencias Artísticas del espacio Andén 47 de Valladolid. Una lanzadera de proyectos artísticos y culturales.


LA PÉRDIDA (2018)

Esta obra parte de una reflexión sobre el desarraigo, la ausencia, la pérdida de un ser querido. En este ajetreado mundo global donde tener alas no siembre significa libertad, donde el tiempo va siempre de prisa y nos vemos a veces “forzados” a volar lejos, a saltar de un lugar a otro dejando un poso de nuestra ausencia atrás.

A través del verso y la performance, las intérpretes muestran su reinterpretación del concepto: incomodidad, negación, agobio y aceptación. Hay quien manifiesta curiosidad hacia lo nuevo, otros se evaden de la realidad. Inevitablemente, la respiración se acelera y solo nos quedará la resignación.

¿Qué es la pérdida para vosotros?



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La ausencia de un ángel

En la cumbre de mis ansiedades

Se va tejiendo un volcán de orugas.


Las telarañas inquietas

Se mecen en tu ausencia.


Y tu corazón de alas,

Ignora cuándo vendrás.


La soledad es un batir ardiente,

Que se arrastra en las madrugadas,

Manchando una alfombra

De lívidos pensamientos.


René Chacón Linares

REFLEJOS (2020)

Sarah y Shona, cada una el reflejo de la otra desde dos realidades lejanas y muy diferentes. Solo con un estado de conciencia superior podemos traspasar esta barrera invisible, conectarnos y cooperar para solucionar los problemas que afligen nuestra sociedad. La conciencia nos hace más solidarias, la solidaridad más humanas.


INVOLUTION (2020)

La historia se desarrolla en un futuro distópico, en el cual los seres humanos han evolucionado desarrollando un nuevo órgano que les permite conectar y relacionarse con todos los individuos de su especie.

Esta evolución ha permitido superar las barreras lingüísticas y culturales entre los individuos y ha favorecido el desarrollo de una potente vida “socio-virtual”. Sin embargo, ha llevado a una gradual disminución de los sentidos, a una reducción de la empatía, del compromiso hacia los problemas reales del planeta, y a una total desaparición de los valores éticos universales antes compartidos por la humanidad.

Será necesario un despertar para volver atrás y dar lugar a una involución; necesitamos retomar el contacto real con otros individuos, conseguir prestar atención a los problemas que afligen al planeta, dejando de lado toda la superficialidad y el ego que caracteriza la nueva especie, y comprometernos de nuevo para que las personas volvamos a SER HUMANAS.

¿Será ésta la verdadera involución?


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